Kurt Austin es malherido mientras intenta rescatar a los pasajeros de un barco naufragado, y, al despertar, en su cabeza todo son recuerdos fragmentarios. ¿Vio realmente a una vieja amiga y al hijo de esta ahogándose? ¿O es que la embarcación ya había sido abandonada cuando él subió a bordo? Decidido a descubrir la verdad, se ve arrastrado al oscuro mundo del cibercrimen, financiado por el Estado. En su camino deberá destapar una trama de científicos desaparecidos y sospechosos accidentes, así como una red de tráfico de seres humanos.
Con la ayuda de Joe Zavala, se enfrentará a la terrible organización en lugares que van desde Mónaco hasta Corea del Norte, pasando por las abruptas costas de Madagascar. Lo que todavía desconoce es cuál será el destino final de este viaje.
De vez en cuando no viene mal una verdadera novela de aventuras para desconectar y, en ese caso, lo tengo claro: Nadie mejor que el viejo Cussler (aunque últimamente parece que se limita a firmar en grande antes que el autor verdadero).
Trepidantes aventuras, rescates imposibles, increíbles gadgets para navegar y sumergirse... en resumen, comida para el adolescente que todos llevamos dentro.
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